Psicología adultos
La adultez es una etapa clave en la que asumimos múltiples cambios y responsabilidades: nos incorporamos al mundo laboral, alcanzamos independencia económica, construimos relaciones de pareja, decidimos si tener hijos o no y afrontamos pérdidas significativas. A ello se suma un entorno cada vez más exigente, que nos pide adaptación, flexibilidad y gestión emocional constante.
Estas demandas pueden generar dificultades que, si se mantienen en el tiempo, pueden derivar en problemas psicológicos como ansiedad, fobias, trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), trastorno de estrés postraumático (TEP), tics, depresión, trastornos del sueño o alteraciones de la alimentación, entre otros.
La ansiedad suele aparecer ante situaciones vitales estresantes como enfermedades, duelo, conflictos de pareja, problemas familiares o laborales. Esta activación puede producir preocupación excesiva, dificultades de concentración, confusión, olvidos, irritabilidad y mayor sensibilidad a la crítica.
La depresión, con frecuencia desencadenada por pérdidas, conflictos o estrés prolongado, se manifiesta a través de sentimientos de tristeza profunda, desesperanza, pensamientos negativos y una disminución notable de la actividad y la motivación.
En el TOC, los pensamientos intrusivos generan un alto nivel de ansiedad que interfiere en la vida diaria. Para aliviarla, la persona realiza rituales o conductas repetitivas que aportan un alivio temporal pero que, a medio y largo plazo, mantienen e intensifican el malestar. A menudo se vive con vergüenza o se intenta ocultar.
En todas estas situaciones, la psicoterapia ofrece herramientas eficaces para comprender lo que te ocurre, regular tus emociones, recuperar el control y mejorar tu bienestar.
